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viernes, 17 de marzo de 2017

Calidad de Vida

El concepto de calidad de vida tiene que ver con las cualidades valoradas por las personas adultas mayores, como su sensación de bienestar y satisfacción, las cuales resultan de mantener la función física, emocional e intelectual de manera razonable; así como el grado en el cual conservan las actividades que tienen un valor importante para ellos: participar dentro de la familia, en su lugar de trabajo y en su comunidad. Complementando lo anterior, cabe señalar que la calidad de vida sólo puede percibirse como algo individual, interior y cambiante.

La calidad de vida o satisfacción vital se puede interpretar de dos maneras: la objetiva, más o menos medible, en la que se reconocen las necesidades materiales esenciales como la salud, la educación, la alimentación, el empleo, las condiciones de trabajo, de retiro o jubilación, los ingresos y la capacidad económica para adquirir lo necesario; así como la vivienda, las características del medio ambiente y el tiempo libre con que se cuenta. La subjetiva, o que no puede medirse, como la satisfacción, la autorrealización y el desarrollo personal, que van de acuerdo con los valores de vida que la persona considera mejores para sí misma. Ambos conceptos son percibidos en forma totalmente diferente por cada grupo social y cultural.

Existen muchos conceptos involucrados con la calidad de vida, pero para este trabajo nos enfocaremos al de salud y al de funcionalidad, muy necesarios para la autonomía de las personas adultas mayores.

La salud es la capacidad de satisfacer las necesidades sentidas y la aspiración a una mejor calidad de vida. La funcionalidad es la capacidad para desempeñar las actividades cotidianas necesarias para mantener una existencia independiente a pesar de padecer una o varias enfermedades.

Para mejorar la calidad de vida hay que tomar en cuenta los factores que estén más al alcance: cuidar de su salud, consultando al médico una o dos veces al año; buscar alternativas de diversión, entretenimiento y compañía que se ofrecen en los distintos grupos que existen en la colonia o en las delegaciones; encontrar actividades que lo hagan sentirse útil, no importando el valor que le den los demás. Éstas pueden ser: bordar, coser, guisar, cuidar a los nietos, limpiar la casa, tener un trabajo donde se gane dinero, todas son igualmente valiosas.

LO QUE NO SE DEBE HACER

  1. Acostumbrarse a sentirse enfermo o triste.
  2. Sentirse solo y abandonado, inútil y aburrido.
  3. Ignorar las opiniones ajenas o distintas a nuestra forma de concebir la vida, aunque provengan de gente más joven.


Todo esto y más USTED lo aprenderá en:

“Curso para Cuidadores de Adultos Mayores”
–Una Alternativa Laboral-
Informes:
Ernesto Padilla Nieto 044 555217 9291
jepadilla56@gmail.com


Elizeth Altamirano López 04455 2728 2630 psicorock@hotmail.com


miércoles, 16 de noviembre de 2016

Cuidadores

La mayoría de las personas que se en cargan de los cuidados de las Personas Adultas Mayores PAM, no están preparadas para afrontar este tipo de situación si tomamos en cuenta que los cuidadores primarios son familiares muy cercanos que generalmente son los hijos de la persona.

Cuando un cuidador carece de aptitudes para ser el encargado de los cuidados de otros, la salud tanto del cuidador como del adulto dependiente se van deteriorando rápidamente. Para evitar poner en riesgo la salud de la Persona Adulta Mayor y de un cuidador emergente no capacitado hay algunas características básicas que se deben conocer, ya sea para decidir si es la persona adecuada para brindar cuidados o para contratar a alguien que realice esta actividad:

•Ser una persona “psicológicamente estable”. Eso es fácil de detectar: hay control de impulsos, las emociones son genuinas, tiene estabilidad en sus relaciones, su vida no está llena de quejas y tragedias, etc.
•Tener relaciones sociales constantes y permanentes. No basa su vida en el cuidado al Adulto Mayor, tiene sus tiempos personales y es capaz de separar sus emociones individuales de lo que es correcto o incorrecto, por lo que no mezcla su vida personal con su trabajo.
•Poseer una gran empatía con la condición de dependencia del Adulto Mayor.
•Ser una persona que sienta satisfacción de ayudar a los demás. Poner atención en que el cuidador tenga la vocación de ayudar a los demás y que no lo haga exclusivamente porque no tiene otra opción para sobrevivir.
•No tener una historia conflictiva con la persona que se va a cuidar. Para evitar que surjan situaciones de violencia del cuidador hacia el Adulto Mayor debido a remembranzas de situaciones del pasado.
•Poseer un estado de salud suficientemente saludable. No tiene sentido tener un cuidador que siempre está enfermo o con dolencias de todo tipo, al final se convierte en una carga más.
• Tener algún tipo de capacitación sobre las necesidades del Adulto Mayor, pero también sobre cuidados de salud como manejo de emergencias o signos de alerta. Así, puede estar seguro de que, aunque no tenga la preparación de un profesional, sí sabrán cómo actuar con eficacia y eficiencia.
• Tener la honorabilidad suficiente para hacerse cargo de cuestiones económicas y financieras.

Con las sugerencias anteriores será capaz de identificar si está capacitado realmente para cuidar de una Persona Adulta Mayor PAM con dependencia o si la persona que se encarga del cuidado de un familiar o de usted mismo está cualificado para hacerlo.

Todo esto y más USTED lo aprenderá en:
“Curso para Cuidadores de Adultos Mayores”
–Una Alternativa Laboral-
Informes:
Ernesto Padilla Nieto 044 555217 9291
jepadilla56@gmail.com

Elizeth Altamirano López 04455 2728 2630 psicorock@hotmail.com