martes, 12 de enero de 2016

Salud Mental y Persona Mayor


Salud Mental 

La mayoría de las personas adultas mayores son emocionalmente saludables y estables, aunque en el plano psicológico se pueden presentar ciertos cambios en la memoria, el aprendizaje, la atención, la orientación y la agilidad mental.

No obstante, la educación, la cultura y la experiencia adquirida durante la vida constituyen una buena base para reentrenar o reaprender las habilidades que van disminuyendo por falta de práctica.

Así también, la vejez puede ser una época de realización, de agradable productividad y de la consolidación de habilidades y conocimientos. Sin embargo, los recursos emocionales de esta etapa con frecuencia disminuyen debido a muchas crisis y tensiones acumuladas, a las que las personas deben enfrentarse y que pueden ser el detonador de algún problema de “salud mental”.

Algunos de estos retos pueden ser:

·       Vivir con una enfermedad crónico-degenerativa que obliga a modificar su independencia y formas de vida activa.

·       La pérdida de la pareja, de algún amigo o de algún miembro de la familia.

·       Aislamiento y soledad.

·       Un escaso ingreso económico.

·       Modificación del lugar que ocupaba en la familia como pareja, líder o proveedor.

·       Las enfermedades mentales o emocionales pueden manifestarse de muchas maneras, por lo que en ocasiones es difícil reconocerlas. Se confunden con dolencias o enfermedades físicas. También pueden ser negadas por la familia y los amigos, o mal interpretadas como una parte normal del envejecimiento.

·       La persona adulta mayor enfrenta la realidad del envejecimiento en medio de una sociedad que practica la marginación social de los adultos mayores, sintiéndose a sí mismo como alguien que ya no cuenta mucho para dar a los demás, aun en la familia, ya no se diga en la sociedad. Por lo tanto sufren la experiencia de vivir su autoestima en decadencia, que los lleva inclusive a la depresión.

·       En ocasiones, la persona adulta mayor se encuentra sin las herramientas que le permiten su adaptación, tales como la motivación o refuerzos sociales. Al carecer de estas herramientas es difícil que se adapte a nuevos hábitos y circunstancias de vida, además de que siente que la sociedad no lo valora en la forma en que el adulto mayor considera que sería lo justo.

·       Por otra parte, encontramos que existen personas adultas mayores que son más intelectuales o permanecen mentalmente activos, los cuales son capaces de enfrentar su vejez con mayor serenidad que aquellos cuya vida carece de sentido.

·       En la medida de lo posible el adulto mayor debe permanecer en el medio físico, familiar y social en el que ha desarrollado su vida; debe respetarse su forma personal de relación con los lugares, objetos y personas que han configurado su existencia, todo ello favorece su salud mental.
Psic. Elizeth Altamirano López
Ced. Prof. 3890475



Contáctanos al: 04455-27282630
e-mail: psicorock@hotmail.com

No hay comentarios:

Publicar un comentario